El
poeta escribe para que el lector
para que la lectora duerman
con la boca abierta
para que la madre recupere la memoria
y el padre se vuelva un animal manso
Para dejar una buena impresión una
palabra que cure al cristo de sus heridas
Para escapar a los propios fantasmas
Darle curso a la imaginación
Para llamar la atención
sin hacer mucho ruido
Regresar a casa curado de espanto.
Beber de otras aguas que las
servidas.